Las estrellas de Nietzsche

Publicado: abril 22, 2015 en Responsabilidad, Sociedad
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En pleno periplo navideño, ese tiempo cargado de paz y amor, abultados regalos y copiosas comidas, me dispuse a leer algo que sin duda rompió mi standby cerebral. Repentinamente y sin avisar, otro hallazgo sin búsqueda llamado Nietzsche.

Nos creemos “librepensadores” y no lo somos. Siempre tendemos a sobrevalorar eso qué dominamos en busca de una paz neuronal o no pensamiento. Asimismo, en el fondo somos una evolución de seres religiosos que no se cuestionan nada y que se adentran con fe desmesurada a una vida pretenciosamente libre y presuntamente esclava. Muchos de nosotros, los que pertenecemos a la Generación Y o “milenials” según otra tendencia, nos declaramos ateos modernos o como mínimo desinteresados por la religión. Sin embargo, casi todos nosotros no hemos efectuado la reflexión, ni la consecuente elección, ni el ejercicio libre de conocer qué es un hombre religioso. “La libertad es ignorante, nunca sabrás porque eliges algo pero sí creerás que lo sabes”.

En otras palabras mías totalmente subjetivas, nos creemos libres pero actuamos como “hombres religiosos” de antaño. Llevamos una vida y poseemos esquemas mentales llenos de fe religiosa. Nos creemos que por arte de magia el capitalismo, así como toda institución imperante, es un ejercicio de coherencia, la consecuencia de un proceso evolutivo casi perfecto y el menos malo de los sistemas. No quiero realizar una crítica del sistema económico, Dios me libre, sino de nuestra excesiva fe y poca libertad puesta en ella.

Cada época tiene su propia verdad, con ingenuidad que es envidiada por las otras épocas. Cuánta ingenuidad venerable, sutil e infinitamente torpe encierra esa creencia del sabio en su propia superioridad, en el candor de su tolerancia y en la seguridad ciega y cándida con que trata el hombre religioso que considera como un hombre mediocre, inferior, a quien ha rebasado y superado él, cuando no es más que un pretencioso plebeyo ágil y laborioso, un obrero intelectual y manual de las “ideas”, de las “ideas modernas””.

Hemos olvidado la esencia del hombre con espíritu libre, el de “desbordante curiosidad” como el “más agradable de todos los vicios”. Y es esta curiosidad que te lleva a ser niño, eternamente niño! El mundo se vuelve más profundo, surgen nuevas estrellas e imágenes nuevas aparecen sin cesar ante tus ojos.

¿Cuántas nuevas estrellas hallamos en nuestra vida? ¿Hemos roto muchos esquemas? ¿Estamos convencidos del cauce de nuestras vidas? ¿Y de la profesional? ¿Del devenir político? Hemos dejado de creer, de ver nuevas estrellas, de tomar las decisiones de algunos ámbitos de nuestras vidas… Seguimos en standby.

Y ahora las únicas estrellas que veo son las de los Reyes Magos. Siempre he celebrado las Navidades sin considerarme religioso. Son bonitas. Imito tradiciones que parecen sanas… definitivamente lo son; aunque he reflexionado poco sobre su adopción. Para mis próximas navidades me pido las estrellas de Nietzsche…

Kritikosum

comentarios
  1. knowthing dice:

    ¿Cuál es tu standby neuronal preferido? ¿El futbol? ¿La TV? … ¿Los tenemos?

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