La procrastinación o “arte” de postergar

Publicado: julio 18, 2013 en Responsabilidad, Sociedad
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En el post de hoy queremos salir un poco de los temas de actualidad que acaparan las portadas de nuestros periódicos para tratar un tema que podríamos decir que es más de sociología y que nos afecta a todos en los diferentes aspectos de la vida como es la procrastinación o “arte” de postergar. De todas maneras, y como es habitual en nosotros, intentaremos darle un toque que lo relacione con la economía o el mundo de la empresa.

Si se busca la definición de procrastinar se pude entender como la acción de postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes o agradables. O lo que es lo mismo, la típica frase de los padres cuando le dicen a un hijo: “¡TODO LO DEJAS PARA MAÑANA!”.

He estado leyendo bastante acerca de este “arte” de postergar y he encontrado un sin fin de estudios e investigaciones al respecto, aunque de todo lo que hay me quedo con uno en el que se demostraba cómo las técnicas de gestión del tiempo no ayudan realmente, ya que el dejar las cosas para otro momento es una cuestión de actitud y voluntad.

Siguiendo en la línea de que es una cuestión de actitud y voluntad, a continuación mostramos la “matriz de lo urgente y lo importante”. Normalmente no procrastinamos lo urgente porque son temas que requieren que sean hechos cuanto antes. En cambio, de las actividades que no son urgentes muchas veces acabamos retrasando lo importante por ser temas más incómodos, pesados o menos agradables que otras alternativas que tenemos.

Matriz

Además, una persona que procrastina tiende a tomar las decisiones basadas en lo que es “más cómodo” en lugar basarse en las experiencias vividas que le permitan poner los pies en la tierra. Poniendo un ejemplo, cuántas veces nos habrá pasado que en un proyecto de cualquier tipo, personal, de la universidad o trabajo, hemos subestimado el tiempo que necesitamos para realizarlo o su dificultad. Probablemente os suenen las frases: “Me sobra el tiempo, tengo un mes para entregarlo” o “Esto en una mañana lo tengo hecho”. Y luego se acaba haciendo todo en el último momento y no con el resultado que uno quisiera…

Hasta aquí la reflexión que quería hacer acerca de la procrastinación, en este punto es cuando quiero conectarlo con un tema del que escribimos muy a menudo, el emprendimiento. ¿Qué tiene que ver la procrastinación con el emprendimiento? Pues a mi entender, marca una gran diferencia entre el que dice que quiere emprender y el que realmente lo hace… Intentaré ser breve y directo en esto.

¿Por qué hay tantas personas que tienen ideas brillantes en la cabeza y a priori tienen un espíritu emprendedor y están parados?               Siempre hay alguna excusa como “estoy perfeccionando la idea, no me atrevo, y si sale mal, no tengo el dinero suficiente, no tengo el business plan hecho” y un largo etcétera.

Quizás en muchas cosas puedan tener razón, pero no dejan de ser excusas. Emprender no va de tener una idea feliz y esperar que suceda sin esfuerzo, emprender es una actitud. Es ser determinado con lo que uno quiere y centrarse en hacer las cosas bien y paso a paso para realmente construir lo que uno quiere. Una vez más, es dejar de lado lo agradable para tener la motivación y determinación de pasar a la acción y hacer lo importante.

Una persona que quiere emprender pero se pierde en la pronosticación debe hacerse la siguiente pregunta: ¿tengo realmente la determinación de llevar a cabo el proyecto? ¿Siento que pierdo el tiempo en cosas que para mí no son prioritarias y no consigo hacer lo que realmente me gustaría hacer?

Si es así, no pasa nada. Es normal que el día a día no permita en ocasiones centrarse en lo que uno realmente quiere hacer y se ha dado un paso importante ya que es necesario ser consciente de ello para poder reaccionar. Ahora bien, es importante pero no suficiente, y sé que es más fácil decirlo que hacerlo pero para emprender hay que actuar. Probablemente esa sea la palabra más importante de todo lo escrito en este post: actuar.

Acabando con el post de hoy, hay que pasar a la acción. Arrancar el proyecto ya que contratiempos los habrá siempre, dificultades habrá más de las que uno pueda llegar a imaginarse e incertidumbre habrá en todo momento, pero una cosa está clara si uno no deja de procrastinar y se pone en marcha seguro que todos estos “problemas” no podrá solucionarlos. Se debe intentar hacer la reflexión de lo que uno realmente quiere y salir a por ello.

“No puedes escapar de la responsabilidad de mañana evadiéndola hoy” Abraham Lincoln

procrastinar[1]

Nuts

comentarios
  1. knowthing dice:

    ¿Por qué crees que tendemos a procrastinar tanto? ¿Qué se puede hacer hoy en día para conseguir los objetivos que uno se plantea? ¿Es la pronosticación el mayor enemigo del emprendimiento?

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