Los pseudoproblemas o qué fácil es ayudar cuando no hay problema.

Publicado: noviembre 8, 2012 en Empresa, Responsabilidad
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Hace unos días, enfundado en mi armadura de amigo de atenta escucha, estaba banalmente conversando con un gran amigo, cuando descubrí algo que prometí que compartiría con todos vosotros.

Susodicho amigo me contó virtualmente que tenía un problema: echaba de menos a su familia. Yo, armado de valor, le respondí que no debía sentirse mal, que era lógico que se sintiese de tal manera puesto que vivía alejada de su núcleo familiar, de su pareja y amistades más próximas, pero que se sintiese bien porque era su decisión y su inversión profesional. Hasta aquí todo  un blablablá, que sensatamente todo el mundo tildaría de cotidiano e irrelevante. El remencionado amigo prosiguió agradeciéndome la escucha y respectivo respaldo cuando de repente le corté replicando: “no debes darme las gracias, es muy fácil ayudar cuando no hay problema”.

Otra vez la espontaneidad se vistió de una lógica y sentido sobrecogedor, dándonos una lección de vital importancia: ¿de verdad tenemos tantos problemas en nuestras vidas profesionales y personales?

Soy consciente que la vida es inherentemente compleja, llena de obstáculos e interrogantes, pero en la vida no hay tantos problemas reales como los que creemos. En la vida lo que abunda son los pseudoproblemas.

Socavando en la definición de problema según la RAE,  vemos las dos primeras acepciones de problema son: cuestión que se trata de aclarar; o una proposición o dificultad de solución dudosa según sus dos primeras acepciones. Sin embargo es en la cuarta acepción donde encontramos la valiosísima clave del asunto: el problema despierta disgusto y preocupación ante su aparición.

Este matiz que incluye estos dos estados de ánimo asociados al problema: disgusto y preocupación; nos ayudan a hallar la distinción entre un problema real y un pseudoproblema y ahondar en las consecuencias que este hecho tiene en nuestro día a día.

Realmente nuestras vidas están llenas de situaciones, que podríamos definir como pseudoproblemas, que nos absorben y entristecen cuando realmente no son problemas y consecuentemente no nos deberían disgustar ni preocupar. Extrañarse cuando uno está lejos labrándose un futuro prometedor teniendo la opción de quedarse al lado de los suyos no es un problema. No tener tiempo para realizar tus hobbies no es un problema. No saber por cual estrategia de crecimiento apostar en tu business plan no es un problema. Todas estas opciones son oportunidades derivadas de un ejercicio de libre albedrío. Se ha escogido libremente ir a trabajar fuera, dedicar tu tiempo al trabajo o aceptar una posición directiva.

En mi opinión, es cierto que nos encontramos coartados en la mayoría de decisiones que tomamos, pero en esencia somos libres de muchos problemas. Tan sólo necesitamos un ejercicio de reflexión, escuchar unos minutos la esencia de la vida y replantearse las actuaciones para gestionar los pseudoproblemas.

Los problemas reales son los únicos, que por altruismo y honestidad a los que los sufren, debemos dejar que nos disgusten y nos preocupen. Los pseudoproblemas solamente debemos gestionarlos.

 

 Kritikosum

 

 

comentarios
  1. Adelante con vuestras opiniones! La crítica es siempre bienvenida para aprender!

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