¿Qué realidad vivimos? Leyendo este artículo, cada palabra que lees pasa a formar parte de tu pasado, y cada palabra por venir será un elemento de tu futuro. Entonces, ¿dónde está el presente? El presente es el gran tema del pasado.

La sociedad capitalista que nos rodea está medida, básicamente, en dinero. Cada uno de nosotros es asignado, voluntaria o involuntariamente, a una escala social, en base a la cual se nos atribuyen una serie de comportamientos y actitudes que se desprenden del dinero que poseemos. Pero, ¿cómo se mide la vida de una persona? La respuesta no es fácil, aunque parece bastante obvio que la mejor manera de medir la vida de alguien no es con cuánto dinero ganó, cuántas veces se casó o cuántos hijos tuvo, sino cuántos años vivió.

El otro día escuché una frase que me hizo reflexionar, y que inspiró parte de este artículo. Kilian Jornet, en el programa “El convidat” de TV3, a la pregunta de si para él el dinero era importante respondía: “Obviamente es un factor importante, porque el sistema está basado en el dinero, pero el dinero hay que utilizarlo para comprar tiempo, no usar el tiempo para conseguir dinero”.

Hoy en día, vivimos en una sociedad invadida por largas jornadas de trabajo, redes sociales, deporte, vicios, hobbies. ¿Dónde queda la familia y los amigos? ¿En qué plano dejamos los planes de futuro, cuando estamos tan obcecados en vivir nuestro “presente-pasado”?

Os dejo un link sobre las diferentes perspectivas del tiempo según religiones y sociedades:

Es evidente que no podemos retroceder en el tiempo, a rememorar aquellas noches de verano en las que los vecinos de un bloque o una calle, salían a tomar el fresco en un amistoso “corrillo” que se dedicaba a comentar la actualidad, a debatir temas banales o simplemente a disfrutar de la compañía del mundo real. Pero más evidente me resulta que el hecho de estar tan conectados con el mundo virtual (Facebook, Twitter, Linkedin, Pinterest, Instragram, Whatsapp…) nos está desconectando del mundo real (amigos de verdad, familia, grupos de interés, compañeros de trabajo,…).

De la misma forma, ¿cómo afecta la celeridad de la sociedad actual en el mundo de la empresa? ¿De qué valores temporales carecen las empresas de hoy en día?

El trabajador actual ha rescindido sus valores de permanencia y lealtad a la empresa, por los de dar el máximo de sus posibilidades durante un corto periodo de tiempo, para ir escalando por las posiciones de la pirámide empresarial, pero no en la misma empresa, sino usar cada empresa como un trampolín que lo catapulte a una mejor posición en otra empresa. Se utilizan las empresas por cortos periodos de tiempo entre 1 y 5 años, para mejorar en posición y sueldo. No se utiliza el dinero para comprar tiempo, sino todo lo contrario.

Entonces, qué visión del tiempo debemos adoptar? ¿Dónde queremos vivir, en el ayer, en el hoy o el mañana?

HOY, y digo, HOY, porque este es nuestro presente, hay que valorar que el tiempo es ORO, pero que las personas valen mucho más que cualquier elemento material. Hay que dedicar tiempo a las personas que consideramos importantes, y que queremos tener a nuestro alrededor en el futuro próximo. De la misma forma, hay que emplear el máximo esfuerzo en el trabajo, para con ese dinero conseguir comprar nuestro tiempo, presente o futuro, que nos garantice los niveles de felicidad deseados.

Linker

comentarios
  1. Nuts dice:

    Estimado Linker,

    Estoy muy de acuerdo con lo que dices, pero quería hacer una reflexión en voz alta que me ha venido a la cabeza mientras leía tu artículo.

    Hoy me acostaré pensando que debería dedicarle más tiempo a aquellas cosas que “de verdad” importan, mi pareja, familia, amigos… ya que al fin y al cabo son con quien quiero compartir mis logros y decepciones. Son quienes me hacen feliz y con quien quiero compartir mi felicidad.

    Ahora bien, también sé que mañana al levantarme. Seguiré la rutina diaria y me dirigiré a la oficina donde pasaré por lo menos 12 horas esforzándome por conseguir algo que todavía no sé muy bien que es, pero que me han dicho siempre que si trabajo duro y pongo ganas conseguiré en un futuro. Además me diré a mí mismo que son sólo unos años, ya que con el tiempo aprenderé a gestinar “mi tiempo” y podré dedicarle más a lo que “de verdad” importa. Pero en realidad, con el tiempo iré trabajando más y más (aunque ahora me parezca imposible) e iré dejando de lado amistades, aficiones y pasatiempos para conseguir ese objetivo que probablemente seguiré sin saber de qué se trata…

    Con esto quiero decir que, siendo consciente de que no dedico el tiempo suficiente a lo que de verdad me hace feliz, probablemente siga sin hacerlo. No sé si es ambición, codicia, egoismo o simplemente afán de superación, pero sé que ocurrirá y acabaré convenciéndome que el camino que sigo es el que debo, que es mi camino. Eso sí, veo necesario ser consciente de ello y luchar por conseguir un sano equilibrio.

    Acabaré mencionando una conversación que hace unos días con un amigo:

    – Te gusta tu trabajo?
    – Yo: Sí, me gusta bastante la verdad
    – Sí vivieras de otra cosa, lo harías gratis?
    . Yo (riéndome de la pregunta): Claro que no
    – Entonces no te gusta tu trabajo…

    Nuts

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